Bill Gates y la salud pública

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Hablar de Bill Gates es toda una aventura. Es un individuo con múltiples facetas que se han amplificado enormemente después de jubilarse de Microsoft, cuando hace casi 5 años (2008), decidió dejar la presidencia ejecutiva. Si bien continúa asesorándolos en la junta directiva.

Entre sus facetas, amén de ser un empresario muy exitoso, es un filántropo a tiempo completo por su dedicación a la Fundación Bill y Melinda Gates. Este es uno de sus aspectos más destacado, pero también se ocupa, entre muchas actividades, de la promoción de la innovación mediante la generación de ideas y la participación e inversión en empresas de biotecnología, de predicar para estimular a los millonarios a donar parte de sus fortunas a proyectos filantrópicos, así como de divulgar su concepto de capitalismo creativo que significa innovación con impacto. También fundó y es el director de Corbis Corporation, un archivo digital de arte y fotografía. Además tiene tiempo de leer unos 5 libros a la semana.

Aportes de Bill Gates para mejorar la salud en el mundo.

La meta de Bill Gates como filántropo es apoyar a las personas más desfavorecidas del mundo para que alcancen su autosuficiencia, mediante los programas de la fundación y alianzas con socios estratégicos. Es decir, no reparte caridad sino justicia porque ayuda a los más necesitados a ser libres, autónomos e independientes. Como decía Ayn Rand “la caridad se opone a la justicia”.

En el año 2000, nace la Fundación que lleva su nombre de la fusión de dos fundaciones: una creada en 1994 con el nombre de su padre enfocada a la salud y otra de su esposa dedicada a la educación y bibliotecas. La labor en salud de la Fundación la realiza a través del Programa Global de Salud.

Vacunas.

Cuenta Bill Gates que a finales de los noventa, cuando se entera que el rotavirus, un virus gastrointestinal, causaba la muerte de 600 mil niños cada año, se asombró por la poca atención que recibía este problema de salud. Desde ese momento, las vacunas se convirtieron en una prioridad para sus inversiones y dedicación.

Decide entonces comprometer US$ 750 millones para la creación de GAVI Alliance, una organización sin fines de lucro que nace en el año 2000 con capital público y privado. Su misión es la de salvar la vida de los niños y proteger la salud, al incrementar el acceso a las inmunizaciones en los países más pobres. GAVI trabaja en estrecha colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de sus co-fundadores y con Naciones Unidas. Desde sus inicios, esta organización ha impactado las inmunizaciones, cuyas coberturas han crecido un 16% (de 66% en 2000 a 82% en 2011).

En 2005, la fundación de Gates comprometió otros US$ 75 millones, seguidos por US$ 1.000 millones, acordados en junio de 2011. Al momento, el compromiso de la Fundación Bill y Melinda Gates con GAVI Alliance es de US$ 2.500 millones y es el segundo donante en importancia, con un aporte de 18%. Su decisión de apoyar a GAVI le ha permitido acelerar el acceso de las vacunas al mundo en desarrollo, colaborar con la investigación en salud y aportar soluciones que sean efectivas, accesibles y sustentables.

Una de las prioridades de GAVI es acelerar la introducción de nuevas vacunas, como la de rotavirus y neumococo, en los países en desarrollo, propósito que ha permitido la inmunización de niños en países que otrora no hubieran podido ser vacunados.

Sin embargo, todavía 1 de cada 5 niños permanece sin vacunas, por lo que la fundación de Gates declaró como la década de las vacunas, la que comenzó en 2010.

“Con ese dinero, los niños más pobres del planeta empezarán a recibir las mismas vacunas que los niños de los países ricos”, comenta Bill Gates.

Otro aporte en esta área es el premio “Gates Vaccine Innovation Award” creado para reconocer a los trabajan, en forma creativa, con el fin de aumentar las coberturas de vacunación. También se debe mencionar su apoyo al desarrollo de una herramienta para evaluar las coberturas de inmunización.

Otra de las prioridades de la Fundación de Bill y Melinda Gates es la erradicación de la polio. En 2007, la Fundación se une a la lucha contra la polio que ha llevado durante años el Rotary International, con un aporte inicial de US$ 200 millones.

Aunque sus donaciones a la salud mundial suenen a caridad, realmente no es así, porque mejorar la salud de una población tiene efectos positivos en su desarrollo.

Las vacunas permiten que las familias tengan una vida más saludable, que sus niños asistan a la escuela y tengan más habilidades cognitivas; en fin que sean más productivas y puedan integrarse al desarrollo.

Cuando, en un país, disminuye la mortalidad por las inmunizaciones, también disminuye la natalidad y aumenta la esperanza de vida al nacer, lo que repercute positivamente en el PIB. Por cada año de aumento en la esperanza de vida, el PIB se incrementa cerca de 4%. En síntesis: “Las vacunas son comparables al arte por el desafío y maestría que involucran y por su virtuosismo al dispensar salud y en consecuencia estimular el desarrollo”.

SIDA, malaria y tuberculosis.

Cuando Bill y Melinda toman la decisión de dirigir todos sus esfuerzos para mejorar la salud de los más pobres escogieron invertir en 4 enfermedades: gastroenteritis por rotavirus, SIDA, malaria y tuberculosis, objetivos que se han ampliado a otras enfermedades.

En la lucha contra el SIDA, la malaria y la tuberculosis, la Fundación ha aportado más de US$ 2.500 millones para proyectos de distintas organizaciones para SIDA, cerca de US$ 2.000 para malaria y más de US$ 1,4 millones para el Fondo Global.

En esta ocasión la estrategia de financiamiento fue enfocada, entre otras, a apoyar activamente la investigación por medio de considerables subvenciones otorgadas a proyectos para desarrollar vacunas contra estas enfermedades.

Por ejemplo, en 2005, anuncia subvenciones por US$ 258 millones para desarrollar una vacuna contra la malaria, nuevas drogas y métodos para controlar al vector.

Particularmente, para el SIDA, en 2006, la fundación notificó la aprobación de 16 subvenciones por US$ 287 millones con el fin de crear una red de investigación para acelerar el desarrollo de una vacuna contra el VIH (virus de inmunodeficiencia humana). En esta red participaron más de 165 investigadores de 19 países que tuvieron que compartir datos y resultados para poder priorizar las estrategias a seguir.

En aquella circunstancia, el Dr. José Esparza, amigo, venezolano, asesor científico y estratégico para vacunas en la Fundación de Bill y Melinda Gates y uno de los creadores de esta gran empresa para el VIH, comentó: “Una vacuna para el VIH es nuestra mejor esperanza a largo plazo para controlar la epidemia global de SIDA; pero es un reto científico tremendamente difícil. Nos hemos frustrado por la lentitud de los progresos en el desarrollo de la vacuna, sin embargo, los avances pueden alcanzarse si perseguimos agresivamente nuevas maneras de trabajar en conjunto bajo una conducción científica.” A él le tocó desarrollar e implementar esta empresa monumental, sobre todo teniendo en cuenta la calidad de los actores involucrados.

El Dr. Esparza llama a esta nueva manera de trabajar “hacer ciencia en grande”, donde se exploraron nuevos modelos de colaboración a gran escala. Todavía no se ha llegado a la vacuna contra el VIH. Mucho se ha avanzado pero también quedan muchos retos por enfrentar. Todo esto es abordado en el artículo más reciente del Dr. Esparza, publicado en AIDS (2013) y titulado: A tale of two vaccines: lessons from polio that could inform the development of an HIV vaccine.

Además del apoyo directo para el control de estas enfermedades, como ya fue mencionado, la fundación ha otorgado US$ 1,4 billones al Fondo Global de lucha contra el SIDA, la malaria y la tuberculosis. Este fondo fue creado en 2002 con el fin de incrementar los recursos para luchar contra estas tres enfermedades, que afectan a la población más necesitada. Desde su constitución, ha financiado más de mil programas en 151 países, lo que ha permitido que 4,2 millones de personas reciban tratamiento para el SIDA, 9,7 millones sean tratados contra la tuberculosis y se hayan distribuido 310 millones de mosquiteros tratados con insecticida para prevenir la propagación de la malaria.

Aporte global de la fundación a la salud.

Para 2012, el capital o patrimonio de la fundación era de US$ 36.400 millones. Es importante recordar que el billonario Warren Buffett, se unió a esta causa en 2006 y ha aportado US$ 6.400 millones, hasta el 2010. También participa en la Junta Directiva de la fundación.

En el año 2011, la Fundación de Bill y Melinda Gates, gracias a la transparencia de sus cuentas, fue incluida en el tercer puesto de la lista de los mayores donantes para la salud mundial de la Organización de Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD), por sus siglas en inglés), detrás de los Estados Unidos y del Fondo Global para la lucha contra el SIDA, la malaria y tuberculosis. Fue la única organización privada en una lista de 15, donde aparecen GAVI y la OMS en los puestos décimo y décimo primero, respectivamente.

La Fundación de Gates también hace aportes a la OMS y ha sido invitado para dirigirse a la Asamblea Anual de la OMS, en dos oportunidades. La última fue en 2011 y allí se refirió al liderazgo para promocionar la década de las vacunas e hizo un llamado a los gobiernos a invertir en inmunizaciones. Él calificó a las vacunas como “una tecnología extremadamente elegante. Son económicas, fáciles de administrar y proveen protección de por vida”.

Bill Gates perdió su título del hombre más rico del mundo en 2010 por haber entregado parte de su fortuna a su fundación. David Lincoln, director de la empresa Wealth X, comentó: “Gates tendría un margen cómodo si nunca hubiera descubierto la filantropía”.

Gracias por haberla descubierto ya que sus aportes a la salud han contribuido notablemente a mejorar las condiciones de vida de muchos, durante este milenio.

Innovación y salud.

En su carta anual de 2012, Bill Gates comenta: “A lo largo de mi trayectoria – tanto en software como en filantropía – y en todas y cada una de mis cartas anuales – he insistido mucho en que la innovación es la clave para mejorar el mundo. Cuando los innovadores trabajan en los problemas urgentes y proporcionan soluciones a las personas necesitadas, los resultados pueden ser mágicos”. Agrega, “esta carta anual constituye un argumento para que decidamos ayudar a personas extremadamente pobres a que sean autosuficientes.”

Gates se convierte en un luchador para acelerar los procesos innovadores. Por un lado, promueve financiamiento para proyectos de este tipo, como es el caso del concurso para construir inodoros que mejoren la higiene y el ambiente (los proyectos ganadores fueron expuestos en una feria en Seattle, Estados Unidos, en agosto de 2012).

Otro ejemplo es su participación en las discusiones del grupo Invention Science Fund de Intellectual Venture, empresa con un nuevo modelo para hacer negocios, dirigida por su amigo Nathan Myhrvold, donde también es inversionista. Es su web Gatesnotes, Gates refiere sobre los avances que han salido de estas reuniones como el láser para matar a los mosquitos transmisores de la malaria, los supertermos para mantener refrigeradas las vacunas, los pasteurizadores de leche más baratos o los modelos matemáticos para evaluar cómo se propagan las enfermedades.

En este orden de ideas, FierceBiotech, un boletín diario de la industria biotecnológica, recién incluyó a Gates en el puesto número 7, en su listado de las 25 personas más influyentes en el campo de la biotecnología (2013). Ellos titularon su reporte así: “Cuando un nombre suma más que un número”. La reseña describe su inversión en la investigación del cáncer en conjunto con Foundation Medicine o su papel prominente en el área biotecnológica, en Seattle. Resalta el valor de inversiones de su propio peculio para resguardar el dinero de la fundación para otros campos; aunque recientemente, la fundación anunció planes para invertir en 10 empresas biotecnológicas que sigan su consigna: el derecho de los países en desarrollo a utilizar la tecnología. “El apoyo de Gates representa más que dinero, dado su considerable prestigio global”, así refiere la reseña.

Bill y Melinda Gates han sido premiados en numerosas oportunidades por su liderazgo en la salud global, por ejemplo, han recibido el premio Príncipe Asturias y el reconocimiento de la prestigiosa Universidad Johns Hopkins.

Y entonces me pregunto: ¿No serían Bill Gates y su fundación merecedores del premio Nobel de la Paz?, ¿acaso distribuir salud y equidad no son uno de los medios más expeditos para brindar paz al mundo?

Fuente: Mirador Salud

Autor: Irene Pérez Schael

 

 

09/04/2013