Cremas hidratantes

Lo primero que necesitas saber es que existe una diferencia fundamental entre los tratamientos de día y los de noche. Esto se debe a que algunas de las mejores armas contra las líneas de expresión, como el retinol o la vitamina C, son activos muy inestables que, al entrar en contacto con la luz solar, pierden su efectividad y se convierten en irritantes para la piel, por lo que jamás deberán ser usados durante el día. Así es recomendable que elijas una crema de noche y una crema de día que la complemente.

La crema de noche

Idealmente, el producto que utilices antes de dormir fue desarrollado para ayudar a acelerar el proceso de regeneración celular de la piel, contribuyendo a reducir las líneas de expresión y arrugas. La lista de ingredientes debe incluir alfa-hidroxiácidos (AHA), por ejemplo ácido láctico –el cual permite que la piel se nutra y consiga un aspecto rejuvenecido –, retinol, aceleradores de retinol y algún hidratante, como glicerina.

Y durante el día…

Ya que los activos antiarrugas más pesados deben ser aplicados por la noche para no correr el riesgo de irritar la piel, tu crema de día necesita ofrecerte dos cosas: humectación y protección solar adicional a la de tu bloqueador.

¿Cómo aplicarlas?

Lo ideal es aplicar con un masaje gentil, dando suaves palmaditas para estimular el flujo sanguíneo y ayudar a la crema a penetrar mejor. Los movimientos siempre deben ser de adentro hacia afuera, partiendo de la nariz, y ascendentes, para contrarrestar el efecto de la gravedad.

Otro consejo es cuidar cuánta crema usas. Muchas personas asumen que entre más apliquen, más beneficios antiarrugas obtendrán, pero la realidad es que tu piel sólo puede absorber cierta cantidad; el resto sólo se quedará en la superficie, de modo que no sólo estarás desperdiciando producto, sino que crearás una película grasosa sobre tu cara.

26/03/2015