Hablemos de antioxidantes

Desde hace un tiempo existe una palabra clave que acompaña a cualquier producto marcado por la publicidad como “saludable” o “superfood” y es: antioxidante. Las variantes para decir que un producto (que no alimento) tiene muchos antioxidantes son innumerables: “fuente rica en antioxidantes”; “contiene antioxidantes”; “el mejor antioxidante”; y así todo el tiempo. PERO… ¿Qué son los antioxidantes?

Los antioxidantes son sustancias que evitan la acción de los radicales libres, es decir, son moléculas con un electrón impar, lo que los hace altamente inestables y reactivos ante los procesos biológicos como el solo hecho de respirar. Pero también, los radicales libres son capaces de combinarse con las sustancias que consumimos como las proteínas, los carbohidratos, los lípidos y el ácido nucleico.

 

Los radicales libres pueden tener un origen endógeno (creado por nosotros mismos) o exógeno (que viene desde fuera). Cuando acumulamos radicales libres en el cuerpo se origina lo que se conoce como “estrés oxidativo”, un proceso que puede dar lugar en el mejor de los casos al envejecimiento y en el peor a enfermedades del corazón o cáncer, entre otros.

 

¿Cómo evitar esto último? Como decía los radicales libres tienen dos formas de alojarse en nuestro cuerpo: una de ellas las generamos a través de las enzimas, la fagocitosis o la oxidación mitocondrial. La otra forma, la obtenemos del exterior y saber esto nos interesa:

 

Fumar o respirar el humo del cigarrillo

Beber alcohol

Hacer ejercicio en exceso

No dormir lo suficiente o padecer insomnio

Tener una dieta rica en grasas trans (ejemplo: fritanga)

Medicamentos

Rayos Ultra Violeta

Estrés psicológico

Contaminación ambiental

Una alimentación rica en antioxidantes no es determinante

26/05/2015