Startup vs. Empresa: Gato negro, Gato blanco

Eric Ries, en su obra “El método Lean Startup” (2011) define a la startup como “la institución humana diseñada para crear un nuevo producto o servicio bajo condiciones de incertidumbre extrema”. Y, según el mismo autor, “tienen un objetivo: crear un negocio próspero que cambie el mundo”.

Steve Blank y Bob Dorf (2012), definen startup como una organización temporal en busca de un modelo de negocio rentable, que puede repetirse y que es escalable.

Chris Guillebeau, en su muy recomendable obra “100€ Startup”, libro que fue galardonado con el The New York Times Bestseller en la categoría business de 2.012, defiende que startup es “una empresa dedicada a crear un negocio bajo condiciones extremas”.

En la revista Actualidad Económica de Junio de 2.015, Fede Durán se refiere a las startups “como empresas de base tecnológica sobradamente innovadoras, en general modestas al principio, en particular bendecidas por el frenesí inversor, algunas de ellas semillas de transatlánticos, otras víctimas del lugar y el momento inadecuados”.

“EL OBJETIVO DE CUALQUIER PROMOTOR, EMPRENDEDOR O INVERSOR ES GANAR DINERO Y CAMBIAR (A MEJOR) EL MUNDO. LO PRIMERO POSIBILITA ALCANZAR LO SEGUNDO, EN EL PRESENTE Y EN EL FUTURO.”

Tener un negocio próspero (Ries) o rentable (Blank-Dorf) posibilita la generación de fondos de forma “orgánica”, es decir, por sí misma, internos, no externos. La supervivencia que se apoya en aportaciones periódicas y cada vez en mayor cuantía de socios capitalistas o del Estado no suele tener un buen fin.

Da igual que sea una “organización temporal”, “una institución humana” o una empresa, la viabilidad económica sólo se logra cuando los ingresos de los clientes superan a los gastos totales. Hay que vender. Y que cobrar, pues si no, los ingresos de hoy serán gastos por impagos en el futuro, trayendo aparejado un problema financiero.

Las soluciones financieras (coyunturales) rara vez arreglan los problemas económicos (estructurales).

Da igual que sea una “organización temporal”, “una institución humana” o una empresa, no se puede confundir lo que es un usuario (consumidor o visitante) y un cliente. Nadie confunde a quien entra en un bar y no consume con quienes consumen y pagan.

Da igual que sea una “organización temporal”, “una institución humana” o una empresa, tiene que haber un plan de Marketing y un plan económico.

Todos sabemos que no se va a acertar en las previsiones. Y menos en el ambiente de general incertidumbre actual (que no sólo afecta a las startups).

Da igual que sea una “organización temporal”, “una institución humana” o una empresa: nadie hace un plan con la suposición de que va a acertar. Si esa virtud nos adorna, lo recomendable es rentabilizarla con bonolotos, quinielas, etc.

Los planes no se hacen para acertar, sino para saber y comunicar a otros lo que creemos que va a pasar (nuestro escenario), y debe ir acompañado de planes de contingencias. Que seguro aparecen, porque estamos en el siglo XXI.

Lo más importante de un presupuesto son los supuestos.

Da igual que sea una “organización temporal”, “una institución humana” o una empresa, también es posible que los socios y directivos se enriquezcan simultáneamente a la ruina de la empresa. Aquí aparecen términos como el compromiso, la ética y la responsabilidad personal y social.

En cualquier caso, sabemos que la ruina de lo que sea (da igual que sea una “organización temporal”, “una institución humana” o una empresa) también cambia el mundo, pero a peor. Empeorando la situación de los trabajadores y de sus familias, de los proveedores y sus stakeholders, de los socios, de la comunidad en su entorno, y del Estado.

DA IGUAL QUE SEA “ORGANIZACIÓN TEMPORAL”, “UNA INSTITUCIÓN HUMANA” O UNA EMPRESA: DEBE HABER BENEFICIO ECONÓMICO, CLIENTES QUE PAGUEN.

Lo importante es que la startup, se llame como se llame, genere riqueza a su alrededor.

Lo importante es que cace ratones

 

Fuente

27/07/2015