#ElOtroPais: Emprendimiento musical, 20 años de Amigos Invisibles

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Como banda son Los Amigos Invisibles (LAI), pero en la vida son familia, una que celebra a lo grande sus 20 años de “gozadera” con el lanzamiento de un show acústico internacional y un CD-DVD que promete dinamita pura.

Vía Skype, desde Miami, su vocalista Julio Briceño hizo un adelanto. La banda, ganadora de un Grammy, trabaja a mil por hora. “Quizás la mayoría cree que vivimos parrandeando, que nos levantamos tarde o qué sé yo, pero hoy lo primero que hice fue prepararme café a las 6:30 de la mañana y comenzar a trabajar en la edición de nuestra música. Todo lo que hemos logrado ha sido porque somos democráticos, nada se aprueba si no votamos por ello, y así queremos seguir, porque somos tercos y porque nos gusta”.

-Su agenda de conciertos incluye México, EE UU, Canadá, Europa y Suramérica, ¿cómo se preparan para Venezuela?

-Tratamos de llevar nuestra música a cualquier rincón del planeta. Se la debíamos al público venezolano. Para nadie es un secreto que cada vez es más difícil hacer una gira nacional para cualquier artista. Nosotros más allá de los problemas económicos estamos poniendo de nuestra parte para tocar en Venezuela. Queremos tocar, sea como sea. El recorrido lo haremos por tierra e incluye Caracas, Barquisimeto, Valencia y el cierre en Maracaibo. Ojalá hubiéramos podido ir a más ciudades. Para nosotros es una felicidad muy grande, además que el nuevo tecladista de la banda es maracucho, Agustín Espina, que tocó en Mermelada Bunch, así que hay una emoción de más de su parte.

 

-Celebran 20 años, ¿cómo han logrado esa trayectoria como banda?

-Yo quisiera ser así como los Rolling Stones, sobre todo con la cuenta corriente, que no llega (risas), pero este arte es parte de como vivo, de lo que hago día a día, y eso lo agradezco muchísimo, poder vivir de nuestra música. Conozco miles de músicos que tal vez son diez veces más talentosos que yo, y no lo han podido lograr así que siempre hay un toque de suerte, perseverancia y como dice Desorden Público en sus 30 años de carrera, terquedad.

En 1995 lanzaron su primer disco A Typical and Autoctonal Venezuelan Dance Band

-Cuando eran unos chamos, ¿se imaginaron que iban a conocer decenas de países y ganar un Grammy?

-No, para nada lo imaginamos. Sobre todo en nuestros países latinoamericanos tienen eso de: ‘Mira carajito, ¿cuándo vas a dejar la musiquita y vas a hacer algo de verdad? Pero sí les digo a los músicos, sobre todo a los chamos nuevos que se me acercan a pedirme consejo, gradúate de algo, de otra cosa, y sigue haciendo esto. La música es una carrera de muchísima incertidumbre. De repente la gente puede pensar, bueno Los Amigos Invisibles ya lo hicieron y ya, pero no es así, trabajamos todos los días en pro de ésto.

Y existe también la incertidumbre de, arranca el 2015 y ves tu calendario y dices, ok y cómo voy a pagar la renta en julio, hay que sacar disco nuevo, hacer entrevistas, mover el nombre de la banda para que eso cree trabajo. Dirá la gente que uno está aquí, ‘ayy me va a llamar PANORAMA, déjame salirme del jacuzzi’. Aunque si somos sinceros, no todos en la banda madrugamos porque El Catire es noctámbulo. Si hay que tomar una decisión nosotros votamos y necesitamos, claro, su voto, pero ya sabemos que él se despierta como a la 1, pero ves que sus email llegan como hasta las 2 de la mañana. Tenemos tantos años trabajando juntos que ya nos conocemos, ya ellos saben que yo desde la mañana estoy empujando algo, así que es como si tuviéramos el turno de la mañana y el de la noche.

-Las letras y el estilo de LAI, ¿cómo lo han conseguido?

-Parte de lo que nos gusta de nuestra carrera es que desde un principio también dijimos: queremos hacer la música que nos dé la gana, por eso LAI tienen funky, salsa, le hemos metido al bossa nova, a la onda nueva, y nos divertimos mucho trayendo todas esas influencias. Recuerdo yo que cuando Maury trajo la canción El barro en la nariz, a mí no me gustó, pero al resto de la banda -que hemos sido también bastante democráticos siempre-, sí les gustó e insistieron en meterla y fíjate, viene a ser una canción que pega, que le gusta a la gente.

-Y hablando de las letras de sus canciones, ¿qué pasó con la mujer policía?

Ella estaba cerca de donde vivíamos nosotros, en El Cafetal (Caracas), y por eso se le hizo esa canción porque cada vez que íbamos a ensayar en Los Palos Grandes, pasábamos por un semáforo donde siempre estaba una policía, y bueno, siempre da ese morbo con la gente uniformada.

– ¿Por fin lograron conquistar a la vecina?

Eso fue un caso de la vida real pero nunca tuvieron nada. Fue muy cómico porque con los años fue que se enteró que ella era la vecina. Entonces uno perdió la oportunidad de decírselo en el momento. Lo chévere de esa canción es que se identifica con todo el mundo, porque la mayoría alguna vez ha tenido a una vecina que está divina.

– ¿Les ha pasado que en pleno escenario les da una especie de ‘lapsus’ y olvidan parte de la letra?

¡Todas las noches! Yo balbuceo y agarro la línea que viene y no se nota mucho para el público, porque ellos en ese momento también están cantando o están pendientes del baterista, o las luces o la pantalla, y eso pasa. Quizás la gente no sabe que no utilizamos secuencias, entonces podemos retomar la canción cuando queramos.

– ¿Cuáles han sido los países que nunca pensaron que visitarían?

Uno de ellos es Australia donde hemos ido unas cuatro veces a tocar en festivales y la conexión con el público es cheverísima porque como no hay una canción hit, entonces se da una conexión realmente musical. Y otro país al que hemos ido, que sí se escuchó una canción en radio: Amor is to love you, fue Turquía y fue una gran experiencia. Nuestro público en el extranjero tiene de todo un poco, pero siempre vas a ver a un venezolano a punto de echar la lágrima, porque hay un representante de Venezuela y ve a alrededor que a la gente le gusta, y se crea un momento muy especial, lo que nos enorgullece porque se sienten las malas noticias y las buenas no se reflejan.

 

Aquí puedes disfrutar de la entrevista realizada por Graciela Beltrán Carías en un programa especial de emprendimiento.

 

31/08/2015