¿Y si las PyMES se animan a ser sustentables?

El desafío que más nos desvela a quienes nos desempeñamos profesionalmente en organizaciones promotoras de la Responsabilidad Social y la Sustentabilidad en Latinoamérica es bastante claro. Que las prácticas de gestión sustentables se extiendan masivamente entre un actor bien concreto: las pequeñas y medianas empresas.

¿El motivo? Claramente, es una cuestión de escala. No existe forma de universalizar las buenas prácticas de gestión responsable sin involucrar a las PyMES de nuestras naciones. Al menos en Argentina, éstas concentran entre el 85% y el 90% del empleo, y los porcentuales son bastante similares en otros países de la región.

Por ende, en nuestros países las PyMES se erigen como protagonistas no sólo para crear empleo, sino para facilitar el cambio de paradigma que nuestras sociedades reclaman. Tienen llegada directa con sus empleados para involucrarlos en procesos de creación de valor económico, social y ambiental para la empresa y la sociedad; y también pueden, organizadas, ser proactivas en la concientización sobre la importancia de una gestión empresarial atravesada por la Sustentabilidad.

Si bien actualmente muchas PyMES realizan acciones de RSE – de hecho, muchas colaboran con sus comunidades de influencia en distintos proyectos; o realizan donaciones desde una concepción más asistencial o filantrópica; o empiezan tibiamente a adoptar programas de concientización y ahorro de los recursos ambientales -, son pocas todavía las que comprenden que impulsar una gestión en Sustentabilidad va mucho más allá de acciones ocasionales o esporádicas.

Ello supone introducir la triple creación de valor en los planes de negocio, transversalmente en todos los procesos y áreas de la organización; y en el centro de su estrategia empresarial.

Para ser sinceros, aun estamos muy lejos de ese escenario. Un amplio universo de las pequeñas y medianas empresas todavía desconoce el tema. Generalmente, son empresas familiares, que hacen uso intensivo de mano de obra, y raramente disponen de los tiempos y recursos para que alguien gestione hacia adentro la incorporación de la Sustentabilidad como un criterio rector de los procesos.

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Sin embargo, sí disponen de varias ventajas frente a las grandes empresas. Por caso, su flexibilidad y agilidad para adaptarse a los cambios. Además, la toma de decisiones en una PyME es mucho más directa e inmediata, con lo cual adoptar compromisos hacia la Sustentabilidad puede resultar más sencillo. Otro factor a tener en cuenta es la cercanía en el trato con proveedores, clientes, los propios trabajadores, la comunidad y el entorno físico cercano a la planta o lugar de operación. Vínculos cercanos, llegada directa, pueden reportarles múltiples ventajas.

Aunque se entiende que los recursos (económicos y humanos) son más limitados que los de una gran empresa, lo cierto es que la RSE puede influenciar positivamente sobre la competitividad de las Pymes, sin que ello necesariamente implique mucha complejidad o mayores costos para las firmas.

Entonces me pregunto, ¿Qué pasaría si las PyMES abrazaran masivamente la Sustentabilidad? ¿Cuánto diferencial obtendrían por la mejora de sus procesos productivos y productos? ¿Cuánto valor social y ambiental extra podría crearse para nuestras sociedades? No tengo dudas de que el impacto sería fenomenal. Según un estudio del Observatorio Pyme de 2013, 23% de las pymes industriales realiza iniciativas de Responsabilidad Social en Argentina: son las empresas exportadoras las que más invierten y mayores aportes realizan. Imagínense el efecto que tendría elevar esos porcentuales al 50 o al 60% del universo total de las Pymes.

Algunas recomendaciones:

  1. Capacitarse en el tema. Que los dueños y titulares de Pymes se formen y entiendan mejor estos temas es vital para alcanzar escala. Y hoy existe mucha oferta disponible de capacitación, a costos accesibles.
  2. Proactividad de la PyME para vincularse con otras empresas en alianzas y programas comunes. Por caso, aquellas que son proveedoras de las grandes empresas deben ser mucho más activas e insistentes, deben intentar alinearse mostrando un diferencial que las cualifique a los ojos de terceros.
  3. Diseñar acciones y programas acordes a su escala de negocio e intrínsecamente vinculados con el core business. En la medida que lo hagan, mejorarán su competitividad y optimizarán recursos, algo clave en una empresa de menor tamaño.
  4. Disponer de un tiempo para elaborar un plan básico y una estrategia transversal de RSE, acorde a la empresa, su rubro, y contextos interno y externo.
  5. Apoyarse en herramientas de gestión existentes y disponibles gratuitamente para realizar un autodiagnóstico inicial que determine el punto de partida.

 

Cuando muchas más PyMES comprendan las ventajas que la RSE puede reportarles en término de eficiencia en el uso de los recursos, ahorro de costos, mayor rentabilidad, acceso a nuevos mercados, diferenciación ante un gran cliente del que pueden ser proveedoras, imagen pública, mayor motivación de los trabajadores, etc, habremos dado un enorme paso en pos de la sustentabilidad de nuestros entornos. Vamos entonces a redoblar los esfuerzos, brindando soporte de contención a la pequeña y mediana empresa en este virtuoso camino.

 

 

Fuente

24/08/2015