Médicos españoles publican una guía sobre detección precoz del Alzheimer

 

LAURA TARDÓN / EL MUNDO – ESPAÑA / 21 DE SEPTIEMBRE DE 2015

12 Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra y de otros centros españoles han publicado una guía sobre los biomarcadores PET como la mejor técnica de imagen para la detección precoz de la enfermedad del Alzheimer. El documento ha sido publicado recientemente en la revista oficial de la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular.

La actual disponibilidad de biomarcadores de imagen PET (Tomografía por Emisión de Positrones) permite obtener un diagnóstico precoz y fiable de la enfermedad de Alzheimer, según los expertos, que indican que esta tecnología ofrece a los clínicos especializados en deterioro cognitivo “la oportunidad de aplicar los nuevos criterios de detección temprana en su práctica clínica”

.Así lo apunta el grupo de expertos que ha elaborado un documento de consenso con recomendaciones para la utilización de biomarcadores de imagen PET en el diagnóstico de las enfermedades neurodegenerativas que cursan con demencia.La Asociación Internacional de Enfermedad de Alzheimer considera una prioridad el derecho de los pacientes a recibir un diagnóstico a tiempo.

Hasta la fecha, el diagnóstico de esta enfermedad y de otras neurodegenerativas no plantea dificultades a los especialistas cuando el síndrome ya está establecido, pero no cuando lo que se barajan son sólo sospechas de demencia sin síntomas reconocibles. En este punto, aclara Pablo Martínez-Lage, neurólogo de la Fundación de investigación Cita Alzhéimer, “no es lo mismo detección temprana que detección precoz”. Lo ideal, señala el experto, sería que la mayoría de los diagnósticos actuales se hicieran de forma temprana, es decir, en las fases iniciales, no en la moderada, como ocurre habitualmente”.

Independientemente de este objetivo, por el que distintas asociaciones y sociedades están trabajando, sobre la mesa está la detección precoz, aquella que se realiza cuando la enfermedad aún no ha dado síntomas. “Esto en Alzhéimer podemos hacerlo, pero siempre restringido a la más pura investigación”, advierte Martínez-Lage. Hoy por hoy, argumenta este investigador, “en la práctica clínica no tiene sentido hacerle ningún tipo de biomarcador a una persona asintomática, porque aún no sabemos con certeza lo que significa la positividad de estos biomarcadores”.

Entonces, ¿dónde tiene sentido realizar los biomarcadores? Según los expertos, en personas que muestran los primeros síntomas, para poder confirmar que, efectivamente, el deterioro se debe al Alzhéimer y así poder empezar lo antes posible con los fármacos que hay disponibles.

Se sabe que cuando el paciente es remitido para un estudio diagnóstico pasa una media de 2,4 años, por lo que el paciente en fase leve ya ha pasado a ser moderado. Los expertos resaltan la importancia de los biomarcadores en el proceso de diagnóstico temprano. Hay una forma de PET, de glucosa (no de amiloide), “capaz de detectar un patrón de hipometabolismo, muy típico en las personas con Alzheimer, que es más barata”, apunta el investigador Martínez-Lage.

Esta prueba “se utiliza en Oncología pero no está aceptado en la cartera de servicios de Neurología. Estamos trabajando en ello”. Según Mario Riverol, neurólogo de la Clínica y especialista en el mal de Alzheimer, hay pacientes que presentan síntomas de demencia en los que pueden establecerse dudas diagnósticas respecto a qué tipo de demencia padece.

Esta prueba puede disipar dichas dudas, ofreciendo un diagnóstico más preciso, según el neurólogo que explica que el tratamiento farmacológico temprano en pacientes con enfermedad de Alzheimer “ayuda a mejorar su evolución.A nivel cognitivo, estas terapias consiguen ralentizar la evolución de la enfermedad, en cuanto a mantener la estabilización cognitiva y la autonomía personal y a nivel conductual evitan la aparición de síntomas con elevada repercusión en su entorno más próximo, como es el familiar”

.Entre estos síntomas figuran las ideas delirantes, la irritabilidad o la agresividad. En esta línea, el doctor Riverol subraya que “hay evidencias claras de que comenzar el tratamiento de forma temprana es mejor aporta más beneficios que empezarlo más tarde”.

 

Escucha aquí la entrevista que realizó Graciela Beltrán Carías a la neuróloga Betty Pardey, en Onda la superestación.

22/09/2015