Dieta de la zona: ¿qué es y de qué va su efectividad?

¿Cuántas veces habremos escuchado de la dieta de la zona? Al igual que muchas otras dietas, es muy famosa hoy en día y sus creadores le atribuyen muchos beneficios y ventajas sobre otras dietas, los mismos que están en duda.

En el mundo de la nutrición, el fitness, las dietas y los estilos de vida siempre ha sonado la famosa Dieta de la zona. Iré analizándola parte por parte para conocerla y debatir acerca de su efectividad.

¿Qué es la dieta de la zona?

En su propio sitio, la dieta de la zona es definida como el estado fisiológico donde las hormonas que controlan la inflamación silenciosa son mantenidas en la zona ideal (ni más, ni menos). En esta dieta la comida es vista como un medicamento que hay que administrar en dosis adecuadas. Está descrita en el libro “Dieta para estar en la zona” del doctor Barry Sears, en el que se exponen las bases científicas de dicha dieta.

Lo que pretende lograr la dieta de la zona es un equilibrio hormonal a través de un adecuado aporte de proteínas y moderando el consumo de grasas y carbohidratos.

El principal objetivo de la dieta de la zona es controlar la inflamación celular, ya que la causa de la ganancia de peso, enfermedades como las cardiovasculares, cáncer, Alzheimer, artritis, entre otras, y el envejecimiento prematuro. Según dicen, controlando la inflamación celular se logra pensar mejor, rendir mejor, una mejor apariencia y una sensación mayor de bienestar.

¿Cómo actúa la dieta de la zona?

Por cuestiones genéticas hay personas con mayor propensión a ganar peso o a desarrollar enfermedades. Supuestamente con la dieta de la zona vamos a evitar la expresión genética de las enfermedades,disminuyendo la inflamación celular en 30 días. Todo esto mediante “la pirámide de la zona”.

Dicha pirámide consta de varios niveles. En la base está la alimentación, distribuida en 40% carbohidratos, 30% proteína y 30% grasas. En el segundo nivel está el Omega 3, para reducir la inflamación celular. Los polifenoles ocupan la tercera posición y el ejercicio está en la cuarta, para evitar el envejecimiento prematuro, disminuyendo la inflamación silenciosa. Finalmente en la punta está una serie de suplementos para complementar la dieta.

Analizando las bases de la dieta de la zona

La dieta de la zona dice tener bases científicas y estudios que la respaldan y que están plasmadas en el libro. El autor del libro y coordinador de dichas investigaciones es el padre de la dieta de la zona, por lo que es como cuando se le pregunta a una mamá quién es el más lindo niño de todos. Obviamente responderá que su hijo. Por supuesto que el Doctor Sears defenderá a capa y espada su trabajo, aunque haya estudios por fuera que pongan en duda la efectividad de la dieta.

Comenzando con la distribución de macronutrientes, la dieta de la zona dice ser una dieta balanceada, pero en realidad se considera una dieta hiperproteica. La OMS recomienda consumir entre 0.8 y 1 gramo de proteína por kilogramo de peso al día, y en esta dieta el cálculo es mayor.

Además, para muchas personas puede ser difícil de llevar porque hay que lograr consumir alimentos con la distribución específica en cada una de las comidas: 40% carbohidratos, 30% grasas y 30% proteínas. Y es aquí donde entran los productos que comercializan, para evitar batallar con la comida, o bien, la casi dependencia de los recetarios que forman parte del programa.

La consideración de los Omegas 3 no me parece tan descabellada, pero se me hace más bien otro truco de la mercadotecnia, porque también lo venden. Los Omegas deben ser parte de cualquier dieta o estilo de alimentación. Por lo tanto, no tiene nada de especial, con respecto a otras dietas. En cuanto a los polifenoles, si llevamos a cabo una alimentación completa, los incluiríamos, ya que están presentes en las frutas y las verduras.

En cuanto al ejercicio, éste es parte fundamental de un estilo de vida saludable. Obviamente no lo podían dejar fuera, aunque me he encontrado que lo recomiendan más para el mantenimiento del peso y no tanto para la pérdida. Sigo sin entender del todo por qué no lo recomiendan en todo momento.

Y acerca de los suplementos, ¿qué clase de dieta ofrece dentro de sus suplementos laxantes, diuréticos, un “anticelulítico”, un facilitador del metabolismo de la insulina, aminoácidos? ¿No se supone que esto lo controlaríamos con la dieta y el ejercicio?

Acerca de los beneficios

La dieta de la zona ofrece salud mental, física y emocional, aparte de la pérdida de grasa. Para los escépticos, quise sustentar cada uno de los comentarios posteriores citando los estudios y las fuentes de las que hablo en el apartado de las referencias.

Me imagino que la parte de la “salud mental” la quieren vender mediante los Omegas. Estos ácidos grasos han sido asociados desde toda la vida con un mejor salud a nivel cerebral. Pero nos encontramos con que en la literatura científica, su uso para estos temas es muy controvertido.

En cuanto a la salud física, promete un mayor rendimiento. Sin embargo está demostrado que una persona siguiendo la dieta de la zona no rendirá más ni mejor que una persona en un régimen de alimentación normal. Por otro lado, se observa que los beneficios metabólicos son similares a los que ofrece una dieta alta en carbohidratos. También presume de un control de la insulina, y en realidad no se ha encontrado que la distribución 40:30:30 mejore la respuesta de la insulina ante los alimentos tanto como para poder prevenir o controlar la diabetes.

Acerca de la pérdida de peso y grasa, la dieta es efectiva. Pero funciona más bien porque es una dieta hipocalórica; lo comprobé al infiltrarme un poco en el sistema.

Me di a la tarea de meter mis datos para calcular cuantos “bloques” me corresponderían si decidiera hacer la dieta de la zona. Resultó que necesito 12 bloques de cada macronutriente (carbohidratos, lípidos y proteínas), quedando de la siguiente manera:

Si mis métodos y mis cálculos no fallan, sumando estas cifras me encuentro con que, de acuerdo a la dieta de la zona, requiero 930kcal. Y eso que especifiqué mi nivel de actividad física, ya que me estoy preparando para un maratón.

Si calculo mi gasto energético con la fórmula de Harris-Benedict me encuentro con algo totalmente diferente. Mi metabolismo basal es de 1456kcal, si quisiera mantener mi peso tendría que consumir2256kcal y si quisiera perder peso me correponderían 1918kcal. Prueba suficiente de que la pérdida de peso en la dieta de la zona se debe al déficit calórico. Analizando las cifras un poco más, descubrí que el 36% de mi energía provendría de las proteínas (84g, siendo que, de acuerdo a la OMS necesito en realidad entre 50 y 75g), 17% de las grasas y 46% de los carbohidratos. Hay fuentes que recomiendan que como mínimo el 50% de la energía venga de los carbohidratos, para evitar la cetosis. Además, ¿no que la distribución era 40:30:30?

Algo que me pareció inconsistente fue que la pérdida de peso que presumen es de alrededor de 1kg a la semana. No encuentro diferencia importante con respecto a otra dieta.

Por si fuera poco, la salud emocional de la que hablan, la relacionan precisamente con la pérdida de peso, ya que dicen que al perder peso tienes una mejor imagen y te sientes mejor contigo mismo, cosa que considero muy subjetivo.

Con esto se puede afirmar que la dieta de la zona puede llegar a ser efectiva para la pérdida de peso, pero a costa del déficit calórico; y no hay mucha diferencia con respecto a otras dietas. Claro que comer menos puede provocar una pérdida de peso, pero también un importante déficit de micronutrientes. Los demás beneficios que dice brindar están en duda, con base en la evidencia científica. Lo mejor es llevar una alimentación balanceada que incluya los dichosos omegas y polifenoles, un programa de actividad física y tiempo suficiente de descanso. Recuerda que no hay que seguir una dieta, sino cambiar el estilo de vida; hacer algo que te mantenga sano y así te sientas bien contigo mismo.

 

Fuente

21/10/2015