¿Dónde está la felicidad en el cerebro?

¿Está la felicidad en el cerebro, o las emociones no tienen un área cerebral concreta? Es una duda a la que llevamos años dándole vueltas, ya que siempre se ha querido separar la mente o las emociones en general de una base física (orgánica, en este caso), como puede ser el cerebro. Yo siempre solía decir que “está todo en el cerebro“, ya sea porque existen áreas cerebrales dedicadas, o porque los neurotransmisores cerebrales van combinándose y actuando de diferentes formas para provocar una reacción u otra.

Sin ir demasiado lejos, el amor es una compleja combinación de hormonas y neurotransmisores que ocurre en el cerebro.

Ahora bien, ¿puede una prueba de neuroimagen identificar la felicidad en el cerebro? La Universidad de Kioto afirma que sí, es posible.

Felicidad en el cerebro, ¡al descubierto!

En este caso, Wataru Sato y sus colegas de la conocida universidad japonesa afirman que la felicidad implicaría una combinación de emociones y satisfacción con la vida que se unirían activando el núcleo precuneus, una región del lóbulo parietal medial.

No es la primera vez que vemos el reflejo de una emoción en la activación cerebral, pues hace poco os mostramos cómo es estar enamorado en el cerebro. Esta vez, hemos localizado la felicidad en el cerebro.

Los científicos comentan, eso sí, que las personas sienten las emociones de diferentes formas. Es decir, la felicidad frente a elogios sería más intensa en unos individuos que en otros; pero lo que sí sucede es que la combinación de factores emocionales de esta índole, junto a la satisfacción con la vida, contribuiría a la experiencia subjetiva que denominamos “felicidad”.

Pero, ¿qué pinta el cerebro en todo esto? La felicidad es una emoción subjetiva, por lo que hacerla objetiva a las pruebas médicas, poder cuantificarla, podría ayudarnos sobremanera.

Un escáner cerebral para localizar la felicidad en el cerebro

cerebro

En este caso, para el estudio se usaron escáneres cerebrales mediante la técnica de resonancia magnética. Tras dicho escaneo, los participantes rellenaron una encuesta donde se les preguntó por su felicidad general, la intensidad con la que sienten las emociones, y su satisfacción general con la vida.

Según los análisis posteriores, aquellos que obtuvieron calificaciones más altas en las encuestas de felicidad tenían mayor cantidad de materia gris en el precuneus; es decir, aquellos que sentían la felicidad de manera más intensa (y la tristeza menos intensa), con mayor capacidad para encontrar sentido a la vida, tenían un núcleo precuneus más grande.

En estudios anteriores, según comenta Sato, se habría demostrado que la meditación aumenta la masa de materia gris de este mismo núcleo precuneus. Ahora, sabiendo que a mayor cantidad de materia gris en esta área, mayor es la intensidad de la felicidad en el cerebro, sería posible desarrollar tratamientos o programas científicos con el fin de ayudar a aumentar la felicidad de los individuos. Sería un nuevo camino de investigación médica a seguir.

Vía | Psych Central

23/11/2015