Mentiras y verdades de la dieta vegetariana

La dieta vegetariana ha sido, a lo largo de la historia, objeto de crítica por gran parte de la sociedad. Y es que en el momento en el que se elige un camino distinto al de la mayoría, como es mantener una alimentación libre de proteínas animales, atrae todo tipo de comentarios, normalmente desafortunados.

Sin embargo, en pleno siglo XXI, y con todas las facilidades que tenemos para elegir y encontrar alimentos, parece ridículo no contemplar que una alimentación vegetariana  pueda ser también una elecciónsaludable y equilibrada. Pero para llegar a este planteamiento, es necesario dejar atrás los mitos y falsas creencias que giran en torno a ella.

  1. No porque sea vegetariano es más sano: a veces, se confunde vegetariano con ligero y saludable, y esto no tiene por qué ser cierto. Que no tenga carne no quiere decir que sea menos calórico. Por ejemplo, una fritura va a ser calórica lleve pollo o lleve verdura por cómo se ha cocinado. O si elegimos un plato con mucho queso, al final estaremos utilizando un ingrediente que aporta gran cantidad de grasas saturadas y calorías. Por lo tanto, nos encontramos con que dentro de la dieta vegetariana, existen diferentes opciones y no todas saludables.
  2. No son necesarios muchos suplementos. Como explica la Dietista-Nutricionista Lucía Martínez en su blog Dime qué comes, el único suplemento que debería formar parte de la dieta vegetariana, es la vitamina B12, ya que, explica, “la cantidad de esta vitamina contenida en los alimentos vegetales no es suficiente para el organismo humano”. Hay otros, como el DHA o la vitmamina D que podrían considerarse en casos concretos en los que se demuestre mediante una analítica que es necesario un aporte extra.
  3. No pone en riesgo la masa muscular. No comer proteína animal no significa que vayamos a tener un aporte insuficiente de este macronutriente. Existe una gran cantidad de alimentos de origen vegetal con proteínas de alta calidad, como huevos, soja, garbanzos o frutos secos. Además, existen suplementos vegetarianos y veganos destinados a este fin.
  4. No es más cara que una dieta tradicional. El precio lo determinan los productos que elegimos, por lo que al final, lo que encarece este tipo de dietas es buscar opciones muy procesadas o exclusivas, que solo se encuentran en tiendas especializadas. Si por el contrario, la dieta se basa en legumbres, tofu, cereales integrales, frutas y verduras la factura no tiene por qué ser superior a la de cualquier otra persona.
  5. Los niños sí pueden ser vegetarianos. The American Dietetic Asociation considera que la dieta vegetariana es adecuada para las personas en cualquier etapa de su vida, incluyendo la infancia. También aparece reflejado en el Manual de nutrición de pediatría, en el que se afirma que, en conjunto, respecto a las ventajas y desventajas de este tipo de dietas en niños, “hay que concluir por extensos estudios realizados, que los niños vegetarianos occidentales, cuidando su alimentación, tienen una salud por lo menos tan buena como los omnívoros”. Eso sí, recordando siempre la suplementación con vitamina B 12.
17/11/2015