9 hábitos cotidianos que podrían dañar tus oídos

La audición desempeña un papel fundamental en nuestra vida y es difícil pensar qué sería de nosotros si no la tuviésemos.

Gracias a esta función de nuestro cuerpo podemos disfrutar de todos los sonidos que se emiten en el entorno, nos comunicamos y, en general, realizamos muchas actividades cotidianas.

Sin embargo, como ocurre con otras partes del organismo, existen muchos riesgos de que se deterioren, ya sea por la edad, por factores genéticos o por no tener cuidado con ciertos hábitos que influyen de forma directa en su salud.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo hay más de 360 millones de personas que padecen pérdida de audición; no obstante, también advierten de que más de la mitad de los casos se habrían podido prevenir con el simple hecho de evitar ciertas cosas que pueden dar lugar a la sordera.

En esta ocasión vamos a revelar esas 9 hábitos cotidianos que pueden generar algún tipo de daño en los oídos. ¡Descúbrelos!

1. Fumar

Este mal hábito no solo es la causa principal de cáncer de pulmón y garganta, sino que también es una causa potencial de muchos problemas auditivos a mediano y largo plazo.

Así lo reveló un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association en el que se encontró que los fumadores tienen hasta un 70% de probabilidades de perder la audición.

Ese daño aumenta con la intensidad y duración de exposición a los tóxicos que despide el humo del cigarrillo.

 

2. Uso de secador de pelo

Aunque este dispositivo parece inofensivo y es muy útil para peinar el cabello, el ruido que emite podría, a largo plazo, generar daños en los oídos.

Sabiendo esto, antes de usarlo es mejor utilizar algún tipo de tapón que sirva como protector de este ruido.

3. Escuchar música a alto volumen

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A muchas personas les encanta escuchar música a todo volumen. Ese ruido afecta de forma directa la capacidad auditiva, en especial cuando proviene de audífonos.

Según una investigación de la Universidad de Leicester (Reino Unido), este deterioro ocurre porque se generan unos cambios en el recubrimiento del nervio auditivo que lleva las señales del oído hasta el cerebro.

4. Exponerse al ruido del tráfico

Aunque para muchos parece inevitable, el estar expuestos al ruido del tráfico también supone un riesgo de sufrir daños en los oídos.

Los decibelios del tráfico, sobre todo cuando hay atasco, generan un impacto negativo en los canales auditivos.

Por esto, se aconseja escuchar música con bajo volumen o adquirir unas orejeras protectoras como las que venden en las tiendas de ortopedia.

5. Uso inadecuado de bastoncillos para los oídos

Muchas personas consideran que los hisopos de algodón son el mejor elemento para quitar la cera que se va acumulando en los oídos.

Lo cierto es que estos pueden empujar la cera hacia el interior o, en el peor de los casos, pueden ocasionar un rompimiento de la membrana timpánica y causar sordera.

6. Consumo excesivo de ciertos medicamentos

El consumo excesivo de medicamentos no solo genera problemas en los intestinos y el sistema nervioso, sino que además influye de forma negativa en la salud auditiva.

Según datos de la OMS el oído interno se puede desgastar a causa del consumo frecuente de antibióticos y antipalídicos, e incluso medicamentos para tratar el cáncer.

7. Ingerir bebidas alcohólicas

El consumo de bebidas alcohólicas en exceso puede conducir a un daño en la corteza auditiva central del cerebro, provocando una reducción del volumen cerebral.

Esto quiere decir que, al deteriorarse el cerebro, también se dañan los nervios responsables de percibir los sonidos.

 

8. Obesidad

Las personas con un índice de masa corporal por encima de lo normal tienen hasta un 17% más de riesgo de desarrollar un problema auditivo en el futuro.

9. Hablar en un tono de voz alto

El ruido que se produce en una conversación grupal puede alcanzar hasta los 50 decibelios, es decir, por encima de lo apropiado para la salud del oído.

Es importante moderar el tono de voz y educar a los más pequeños para que aprendan a hablar más suave.

Evitar todos estos hábitos es la mejor forma para no correr los riesgos de tener daños en los oídos. Si bien en su momento nada de esto parece generar mal alguno, lo cierto es que el deterioro se empieza a sentir con el paso del tiempo. ¡Cuidado!

 

Fuente

04/12/2015